Don Quijote – Volume I – 7

Fue luego a ver su rocín, y, aunque tenía más cuartos que un real y más tachas que el caballo de Gonela, que tantum pellis et ossa fuit, le pareció que ni el Bucéfalo de Alejandro ni Babieca el del Cid con él se igualaban. Cuatro días se le pasaron en imaginar qué nombre le pondría; porque, según se decía él a sí mesmo, no era razón que caballo de caballero tan famoso, y tan bueno él por sí, estuviese sin nombre conocido; y ansí, procuraba acomodársele de manera que declarase quién había sido, antes que fuese de caballero andante, y lo que era entonces; pues estaba muy puesto en razón que, mudando su señor estado, mudase él también el nombre, y le cobrase famoso y de estruendo, como convenía a la nueva orden y al nuevo ejercicio que ya profesaba. Y así, después de muchos nombres que formó, borró y quitó, añadió, deshizo y tornó a hacer en su memoria e imaginación, al fin le vino a llamar Rocinante: nombre, a su parecer, alto, sonoro y significativo de lo que había sido cuando fue rocín, antes de lo que ahora era, que era antes y primero de todos los rocines del mundo.

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He next proceeded to inspect his hack, which, with more quartos than a real and more blemishes than the steed of Gonela, that “tantum pellis et ossa fuit,” surpassed in his eyes the Bucephalus of Alexander or the Babieca of the Cid. Four days were spent in thinking what name to give him, because (as he said to himself) it was not right that a horse belonging to a knight so famous, and one with such merits of his own, should be without some distinctive name, and he strove to adapt it so as to indicate what he had been before belonging to a knight-errant, and what he then was; for it was only reasonable that, his master taking a new character, he should take a new name, and that it should be a distinguished and full-sounding one, befitting the new order and calling he was about to follow. And so, after having composed, struck out, rejected, added to, unmade, and remade a multitude of names out of his memory and fancy, he decided upon calling him Rocinante, a name, to his thinking, lofty, sonorous, and significant of his condition as a hack before he became what he now was, the first and foremost of all the hacks in the world.

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